Enfermedad Inflamatoria Pélvica

En la actualidad, hay muchas enfermedades que pueden afectar el sistema reproductor de la mujer, porque al ser un ente tan delicado es más vulnerable. Una de las afecciones más comunes es la enfermedad inflamatoria pélvica, que constituye una de las principales complicaciones para todos los procesos infecciosos o inflamatorios que puedan empezar en la cavidad uterina y sus adyacencias.

Aunque es una patología que no es mortal y puede ser prevenida, es capaz de generar complicaciones a largo plazo, como la esterilidad o dolores crónicos.

¿Qué es la enfermedad Inflamatoria Pélvica?

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Esta es una enfermedad que se caracteriza por afectar todo el aparato reproductor femenino, por lo tanto, se aplica el término a toda aquella infección que abarque desde el cuello uterino o vagina, hasta las partes superiores, como el resto del útero, endometrio y trompas de Falopio, incluso puede afectar órganos adyacentes en casos complicados.

La enfermedad inflamatoria pélvica aparece en las mujeres sexualmente activas casi de manera exclusiva, sobre todo aquellas que tengan antecedentes de enfermedades de transmisión sexual (ETS), salpingitis o se hayan expuesto a duchas vaginales recientemente. El riesgo se triplica cuando tienen muchos compañeros sexuales.

Se cree que actualmente hay unas 850.000 mujeres afectadas solamente en Estados Unidos y las cifras son conservadoras, ya que algunas se mantienen asintomáticas o por pudor no acuden al médico para ser evaluadas.

Es importante resaltar que las formas de manifestación de esta patología son muy variadas, ya que la etiología también varía, desde entes infecciosos capaces de provocar síntomas leves hasta unos más agresivos que generan sepsis y producen la muerte de la paciente.

Signos y síntomas

Aunque los síntomas son variables y dependen de la situación de cada mujer, de forma general podemos encontrar:

  • Dolor en la parte inferior del abdomen, siendo la manifestación más común, encontrada en el 90% de los casos.
  • Hemorragia vaginal anormal.
  • Náuseas y vómitos.
  • Secreción vaginal maloliente.
  • Dolor durante la actividad sexual.
  • Ardor al orinar.
  • En algunos casos puede haber dolor en el costado del tórax.

Esta patología puede evolucionar de forma crónica o aguda, siendo esta ultima la que genere síntomas más evidentes, mientras que la presentación crónica puede cursar asintomática o leve por mucho tiempo, lo que aumenta las posibilidades de complicaciones o consecuencias a largo plazo.

¿Cómo se diagnostica esta enfermedad?

El diagnóstico suele ser algo complejo, ya que no hay un signo o síntoma que me exponga de forma definitiva la existencia de esta enfermedad. Además, que haya tanta variabilidad en los síntomas y formas de manifestación, dificulta el proceso diagnóstico. Sin embargo, la presencia de fiebre, dolor pélvico y glóbulos blancos elevados, constituyen un hallazgo clásico y podrían alertar sobre esta patología.

La laparoscopia exploratoria se considera el método más eficaz y definitivo, aunque suele ser molesto ya que es un procedimiento invasivo, esto podría suponer un diagnóstico precoz con la consecuente prescripción del tratamiento, así se reducen los riesgos y complicaciones que puedan derivar.

¿Cómo se produce la enfermedad?

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Esta enfermedad, de forma general, se produce gracias a un agente infeccioso, que en gran medida suele ser parte de aquellos transmitidos por vía sexual, siendo los más comunes Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae causantes de la clamidia y la gonorrea, respectivamente. Sin embargo, no todos aquellos que contraen estas infecciones desarrollan la enfermedad inflamatoria pélvica, ya que esto va a depender de la progresión de la infección, del estado inmunológico de la paciente y de la presencia de otras patologías que fomenten el establecimiento de la enfermedad.

Para ponerlo de una forma más sencilla, la enfermedad inflamatoria pélvica suele ser una complicación de algún proceso infeccioso que esté ocurriendo a nivel de los órganos reproductores femeninos, permitiendo que este agente llegue a las zonas más internas y vulnerables, como el útero y las trompas de Falopio, pudiendo generar una diseminación sistémica con consecuencias graves.

Posibles complicaciones de la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EPI)

Si ésta enfermedad no se trata de manera precoz y oportuna, puede traer ciertas consecuencias graves para la mujer, tales como:

  • Embarazo ectópico: Es aquel embarazo que se va a dar fuera del útero trayendo como consecuencia un alto riesgo de muerte para la paciente. Este se da en la mayoría de los casos en las trompas de Falopio, donde el embrión comienza a crecer y puede romper dichas trompas generando dolor abdominal de gran intensidad y hemorragia severa.
  • Infertilidad: Después de que una mujer haya presentado un episodio de esta enfermedad tiene una posibilidad de aproximadamente de un 15% de quedar infértil, dicho porcentaje irá aumentando si existen reincidencias futuras. Esto se debe a que posterior que el proceso inflamatorio cesa, se puede generar una fibrosis alterando la estructura y funcionalidad de los órganos reproductores femeninos.
  • Abscesos: En los casos graves de enfermedad inflamatoria pélvica, se genera una colección de pus en las trompas de Falopio que ameritan de hospitalización y de tratamientos antimicrobianos, para evitar peores complicaciones como el caso de una peritonitis.

Tratamiento para la enfermedad Inflamatoria Pélvica

Una vez que se ha establecido el diagnóstico precoz, el tratamiento suele ser un paso sencillo gracias a la gran variedad de antibióticos y fármacos disponibles en el mercado actualmente. El tratamiento en la mayoría de los casos, es ambulatorio y suele ser con antibióticos específicos para el agente causal que este provocando la enfermedad. En caso de N. gonorrhoeae puede usarse Azitromicina y con C. trachomatis bastara con Doxiciclina.

Una vez establecido el tratamiento, se debe seguir el progreso de la enfermedad y asegurarse de una correcta curación para evitar las recaídas.

Remedios naturales

Existen algunos consejos naturales que se pueden poner en práctica para reducir las molestias y ayudarse en el proceso de curación, entre estos tenemos:

  • Baños de asiento con agua tibia, pueden reducir las molestias.
  • Compresas calientes en la zona pélvica para reducir el dolor.
  • Ingerir piña, ya que esta fruta es un potente antiinflamatorio y antiséptico.

¿Cómo se puede prevenir la EPI?

La prevención es uno de los principales aspecto a tomar en cuenta en cualquier enfermedad transmisible, especialmente en la EPI, entre las medidas básicas tenemos:

  • En caso de no tener una abstención sexual, se debe gozar de una pareja a la cual se le ha hecho pruebas y se sabe que no tiene ningún tipo de infección.
  • La utilización de una buena manera de preservativos en los hombres, reduce significativamente el riesgo de contraer infecciones.
  • Antes de que la mujer se coloque un Dispositivo Intrauterino, es importante realizarse una serie de estudios para descartar posibles infecciones del aparato reproductor.
  • Evitar las duchas vaginales, ya que alteran la flora normal de este sitio, dejando de cumplir con su función protectora.
  • Limitar el número de las parejas sexuales.
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