Enfermedad de Ménière

Seguramente alguna vez has experimentado un vértigo o mareo, siendo esta una manifestación común de vez en cuando, frente a distintos momentos de la vida. Sin embargo, cuando esto se vuelve constante, influyendo incluso en tu vida cotidiana, causando incapacidad para realizar las tareas diarias, ya se trata de una afección un poco más seria de la cual planeamos hablar hoy: La enfermedad de Ménière.

¿Qué es la enfermedad de Ménière?

Esta enfermedad se caracteriza por episodios de vértigo, donde el afectado siente que todo da vueltas a su alrededor y que no posee ningún tipo de estabilidad, esto producido por una afectación o anomalía en el oído interno, responsable del equilibrio y procesamiento de la audición. La incidencia anual de la enfermedad de Ménière es de 7,5 por cada 1000 personas, afectando con mayor frecuencia a aquellos que se encuentren entre los 40-50 años, aunque también puede observarse en personas más jóvenes o en ancianos.

Esta enfermedad fue exhibida por primera vez en los años 1861 específicamente por el reconocido médico francés Prosper Méniere, estos años son importantes porque es la primera vez donde es relacionado el vértigo con lo que es una alteración del oído interno.

Cabe destacar que puede haber pérdida de la audición; pero esta es variable y va cambiando con el pasar de los años agravándose cada vez más.

En la enfermedad de Ménière, la presencia acumulada del líquido presente y característico en el laberinto interfiere con las señales de equilibrio y audición normales que van del oído interno al cerebro.

Signos y síntomas

Los síntomas van a variar dependiendo de la persona, pero generalmente el vértigo se presenta acompañado de una percepción muy molesta de que el oído está lleno o congestionado, puede haber disminución de la audición (hipoacusia) y una especie de pitido o silbido en los oídos (tinnitus).

Entonces, el inicio de los síntomas puede ser brusco o progresivo, apareciendo los vértigos de forma esporádica y generalmente, previos a la presencia de tinnitus u otros síntomas. Algunas personas pueden llegar a tener solo unas pequeñas molestias de vez en cuando y otras presentan vértigos tan intensos que pueden perder el equilibrio y caerse constantemente.

Se cree que actualmente hay unas 615.000 personas diagnosticadas con esta enfermedad y cada año se confirman hasta 45.000 nuevos casos.

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¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Ménière?

El diagnóstico es completamente sintomático, ya que no hay un examen especializado que pueda alertarnos de la presencia inequívoca de esta enfermedad. Por lo que el especialista, que suele ser un otorrinolaringólogo, solo con el interrogatorio de las manifestaciones puede orientar el diagnóstico. Puedes sospechar de enfermedad de Ménière si presentas:

  • Vértigos constantes en los últimos 7 días.
  • Disminución de la audición.
  • Sensación extraña en el oído.

El especialista también puede pedir algunos estudios imageneologicos del cerebro como TAC o Resonancia magnética, que no ayudaran en el diagnóstico como tal de la enfermedad, sino para descartar otras patologías más graves, ya sean tumores o infecciones.

¿Cómo se produce la enfermedad de Ménière?

Ahora bien, para entender algo del mecanismo que genera esta enfermedad es necesario saber un poco sobre las características del principal órgano afectado: El oído.

Entonces, el oído no solo nos sirve para escuchar, entender o procesar sonidos, también es un ente extremadamente importante en lo que se refiere al equilibrio, sobre todo el oído interno, acá es donde se va a encontrar el problema.

En el oído interno está el laberinto, que va a constar de dos partes: Una ósea y otra membranosa, donde esta última estará llena de un líquido endolinfático. Este líquido se va a mover cada vez que realizamos algún movimiento, lo que va a ser captado por los receptores que se encuentran ahí, los cuales enviaran la información al cerebro con la ubicación precisa de nuestro cuerpo y movimientos, para que de esta forma logremos un completo equilibrio.

Ahora, lo que va a ocurrir en la enfermedad de Ménière es que habrá una acumulación de líquido endolinfático en solo una porción del laberinto membranoso, llevando información incorrecta al cerebro y este lo procesará de forma equivocada, generando la respuesta del vértigo.

Esto puede deberse a alteraciones en el oído interno secundario a infecciones, traumatismos, enfermedades inmunes, inflamaciones o tumores, aunque la categoría en la que se incluyen la mayor parte de los pacientes es la de etiología idiopática (es decir, sin causa conocida).

Aunque existen muchas teorías sobre la etiología de la enfermedad de Ménière, aún no hay ninguna respuesta concluyente. Algunos sostienen que puede ser, incluso, causado por una predisposición genética, ya que suele haber afectados de una misma familia.

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Vivir con la enfermedad de Ménière

Lamentablemente esta enfermedad no se puede curar en un 100%, pero existen una serie de medidas que las personas pueden hacer para llevar una mejor calidad de vida, entre ellas tenemos:

  • Oprimir el estrés es una de las medidas más importantes, ya que ultimas investigaciones han plasmado que el estrés es una de las causas desencadenantes de las crisis.
  • Hacer ejercicio y evitar la vida sedentaria en la medida de lo posible.
  • Así como la sal aumente la presión arterial, también aumente la presión del líquido endolinfático en el oído interno. Es por eso la importancia de llevar una dieta hiposodica.
  • Evitar el café lo más que se pueda y todas aquellas bebidas que tengan cafeína.

 

Tratamiento para la enfermedad de Ménière

Si bien no existe una cura definitiva para esta enfermedad, el tratamiento va enfocado más que todo al control del vértigo, que suele ser la manifestación más molesta e incapacitante, para esto su médico puede recetarle: Glicopirrolato y lorazepam, cuya finalidad es disminuir los ataques y la incidencia del vértigo.

Es importante la restricción de la sal, para que no se siga acumulando liquido endolinfático y los síntomas empeoren. Además, se puede recomendar el uso de diuréticos, esto ayudará a disminuir el volumen de líquido, por lo que la presión en el oído interno disminuirá también.

Se puede inyectar gentamicina a través de la membrana timpánica al oído medio, para eliminar los vértigos. Sin embargo, esto se realiza solo en casos extremos porque hay riesgo de pérdida de la audición.

Pronostico

Científicos y médicos especializados en esta enfermedad calculan que aproximadamente 6 de cada 10 personas que padezcan de esta enfermedad van a mejorar por sí solas o que estos también pueden controlar las manifestaciones clínicas de una buena manera con una serie de medidas tales como la con dieta, aparatos o propiamente el medicamento farmacológico.

La minoría de las personas va a requerir de una cirugía especializada para que haya una disminución de los síntomas y pueda llevar una vida saludable.

Remedios naturales

  • Se debe reducir la ingesta de sal, por lo que todos aquellos alimentos con altos niveles de sodio deben suspenderse de la dieta.
  • El jengibre suele ayudar, para esto puede prepararse en forma de té.
  • Una cucharada de vinagre de manzana en un vaso de agua, ayuda a disminuir la frecuencia de los vértigos.
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